La viñeta de Ben Garrison refleja el sentimiento que una gran mayoría de norteamericanos siente: que les han robado las elecciones desde el poder. Dicho de otra forma: que las elecciones de noviembre de 2020 no reflejaron los sentimientos, mucho menos las convicciones, de los norteamericanos.

Viñeta Ben Garrison

Biden, con pucherazo -que considero sí lo hubo en varios Estados-, en unos comicios donde hasta los muertos resucitaron para votarle o, simplemente, gracias al apoyo que el muy progresista Partido Demócrata ha tenido del Nuevo Orden Mundial (NOM), concretado aquí en los grandes portales (Google, Facebook, Twitter, Amazon) y en los grandes -que no en los pequeños- medios informativos, ha vencido. La tenaza creada por ambos fenómenos, el nuevo y el clásico, las redes sociales y los multimedia, marca lo políticamente correcto. Insisto: no hablamos de conspiración, hablamos de algo mucho peor: hablamos de consenso. Hablamos de cuando lo legal se vuelve injusto, por lo que resulta escasamente legítimo.

Y el demócrata Joe Biden, marioneta del NOM, se ha aprovechado de ello

 

 

 

En cualquier caso, los norteamericanos, hasta hoy adalides de la lucha contra el monopolio y en favor de la igualdad de oportunidades, han creado monopolios globales de la información, de la opinión y del entretenimiento: se llaman Google (portal), Facebook (red social) o Amazon (información, servicios tecnológicos y compra de medios y otros muchos productos). No olvidemos que Jeff Bezos ya es más rico que su colega Bill Gates. Internet, la red de redes, nacida para ser paraíso de la libertad, corre el riesgo de forjar la plutocracia global. En cualquier caso, Zuckerberg, Gates, Bezos, Dorsey, Page... son los hombres más ricos del mundo y todos ellos lo son gracias a la información... y todo ellos utilizan la información como poder. Por de pronto, para invadir la intimidad de todos y de cualquiera.

Es lo malo que tiene la globalización: anula la posibilidad de asilo transfronterizo, porque toda la humanidad tiende a un solo gobierno mundial, es decir, a un solo y mismo tirano. Todavía no hay un solo gobierno mundial pero ya hay un oligopolio global de la información. Nos dicen que lo crean para defendernos de la desinformación y de los bulos. Es lo que siempre han dicho los censores.

Si no paramos a los plutócratas de las tecnológicas, la tenebrosa gobernanza mundial puede convertirse en realidad. Otra consecuencia de la plutocracia internetera: todo lo que huela a pensamiento cristiano es un bulo. Y los católicos son ultras

Insisto son monopolios globales y dictan lo que se puede decir y lo que no se puede decir, con el ánimo último de dictar lo que se puede pensar y lo que no se puede pensar. Para ser más claro: si deciden lo que debes decir y lo que no puedes decir, acabarán por decirte lo que debes pensar y lo que no debes pensar.

Y tienen servidores en todos los países. Por ejemplo, la combinación de la que ya hemos hablado en Hispanidad, entre Maldita.es o Newtral, la Open Society de George Soros, con Facebook o Google componen la red en España de este neonato 'ministerio de la verdad' (apoyado por el Gobierno Sánchez, naturalmente) que margina cualquier tipo de crítica e impone el pensamiento único. Y el que se salga del pensamiento único estará perpetrando bulos y 'fake news'. 

Si deciden lo que debes decir y lo que no puedes decir, acabarán por decirte lo que debes pensar y lo que no puedes pensar

No hablamos de dos realidades distintas: la de España y la de Estados Unidos. Es la misma realidad y la misma manipulación liberticida.

Naturalmente, otra consecuencia de este Nuevo Orden mundial (NOM) es que todo lo que huela a pensamiento cristiano es un bulo. Y además, ultra. No me extiendo más en esta derivada porque me resulta bastante obvia, casi evidente.

No nos enfrentamos sólo a una censura global, sino a la construcción de una tiranía global que, resulta ligeramente más peligrosa. Pero ese ministerio de la verdad, de la verdad global y única, es la columna vertebral de la tiranía planetaria: un solo gobierno mundial, una sola religión universal. Lo demás, por ejemplo, la economía, vendrá por añadidura.

Todavía no hay un solo gobierno mundial pero ya hay un oligopolio global de la información. Nos dicen que lo crean para defendernos de la desinformación y de los bulos. Es lo que siempre han dicho los censores

Todavía no hay un solo gobierno mundial pero ya hay un oligopolio global de la información. Nos dicen que lo crean para defendernos de la desinformación y de los bulos. Es lo que siempre han dicho los censores.

Por supuesto, si logran ese Gobierno global y tiránico, su disolución comenzará un día después. No olviden que el mal siempre está en guerra civil, siempre se destruye a sí mismo... un día después de alcanzar la cumbre.