Miércoles, 23 Septiembre 2020

LA IZQUIERDA DE HOY PUEDE SER CUALQUIER COSA

 
 
El periodista César Hildebrandt criticó la falta de reflexión de la izquierda peruana para cuestionar las consecuencias del socialismo del siglo XXI con la migración venezolana a nuestro país.

De igual manera, sostuvo que la izquierda tampoco se pronunció sobre la alianza del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, con los grupos de derecha de dicho país para “durar más en el poder”.

“No está para pensar la izquierda en el Perú. Está, más bien, para defender a la boyante derrama magisterial, que el Movadef, la izquierda hidrofóbica, quisiera engullirse”, escribió el periodista en su columna semanal en Hildebrandt en sus Trece.

Asimismo, dijo que la izquierda peruana solo está para proponer “el asistencialismo de tinte peronista, la sacralización de todo lo que parezca popular, la defensa de la barbarie si es que esta procede de sus potenciales clientelas”.

En efecto, para Hildebrandt esto se refleja en la falta de debates, metas y el poco “apetito electoral” que ha mostrado la izquierda a lo largo de las elecciones, quedando muchas veces relegada de una segunda vuelta y “sin grandeza de miras”.

“La izquierda peruana ha renunciado a la cultura y vive del slogan, de las ocurrencias que las redes sociales reducidoras de cabezas, habrían de festejar. La izquierda peruana no podría producir una revista como ‘Amauta’. Lo que sí haría, su pudiera, sería comprar una cadena de radios y llenarla de propagandistas”, expresó.

En otro momento, recordó la enemistad que había entre el exalcalde de Lima Alfonso Barrantes y el excongresista Javier Diez Canseco, quien, de acuerdo al periodista, “no toleraba” que Barrantes “fuera el más reconocible y popular de aquel conglomerado”.

“Cómo se odiaban estos dos personajes. Qué cosas decía uno del otro. Cuánto tenían que disimular en las actuaciones públicas. De haber podido, los dos grandes protagonistas del marxismo-leninismo de finales del siglo XX peruano se hubieran mandado fusilar y eso da una idea de qué era la izquierda en tiempos de bonanzas: un archipiélago de egos armadas, una guerra de tribus”, aseveró.

Por otra parte, César Hildebrandt recordó el silencio de la izquierda peruana cuando el Partido Comunista de Chino se dividió, pues aseguró que su “horizonte intelectual terminaba en el cercado de Lima, donde Fujimori, el canalla que habían ayudado a construir, empezaba a hacer de las suyas”.

Finalmente, el periodista afirmó que “la izquierda ya no necesita de siete ensayos para interpretar la realidad peruana. Le basta un meme”.