Martes, 27 Octubre 2020

LA ANTIGUA COSTUMBRE DE LA SEÑORA DELTA

 
Por UMBERTO JARA ( extracto de artículo)

Si tenemos en cuenta que la Sra. Delta tiene antiguas costumbres palaciegas, uno podría decir, bueno, una más y sigue sumando. Pero esta vez indigna por dos razones. La primera, porque fue complaciente y servil con el individuo que, disfrazado de Presidente de la República, ha llevado a que el país tenga la más alta tasa de MUERTOS por habitante en el mundo. Es un hecho criminal cuyos alcances judiciales habrá que revisar en el futuro porque se trata de peruanos muertos por la ineptitud y la corrupción del gobierno de Vizcarra. La actuación de la Sra. Delta demuestra que no respeta la tragedia que vive la gente modesta de este país. Es insensible al drama que ocurre y que ella misma relata cada noche en el noticiero. Solo le importa servir al gobernante de turno. ¿Por qué será tan fuerte esa vocación que ejerce desde hace 40 años?

La otra razón que genera indignación tiene que ver con el amplio sector de la prensa que eligió convertirse en oficialista. No están midiendo las consecuencias de su respaldo a la mentira y al delito y van ciegos hacia un precipicio que hoy no quieren ver. ¿Con qué los habrán cegado? Acompañar las mentiras de Vizcarra significa que han elegido dar protección a quien ha cometido, por lo menos, un delito. El periodismo denuncia delitos, no los protege. No se necesita mayores conocimientos para darse cuenta que el estatus real de Vizcarra ya no es, en términos de legitimidad, el de un Presidente de la República. Es un hombre que tiene plazo para ser procesado por la rotunda prueba de un audio —y otras evidencias que van a asomar—.