Sábado, 10 Abril 2021

DEBEMOS DETENER EN ESTAS ELECCIONES A LA COALICIÓN DEL MAL ALIADA DE VIZCARRA

 

Por Fernando Rospigliosi

Analista Político

Muchos han despedido el aciago 2020 con alivio. Un año desastroso en todo sentido, en el que debido a la incompetencia y corrupción del Gobierno de Martín Vizcarra el Perú se convirtió en el país con más muertos por millón de habitantes en el mundo y con uno de los peores desempeños económicos en el planeta. Pero se equivocan si creen que hemos tocado fondo. Las cosas podrían empeorar. Y mucho.

La razón es muy sencilla. Lo que he denominado la coalición vizcarrista, que se las arregló para derrocar a Manuel Merino y seguir gobernando con Francisco Sagasti, tiene muchas posibilidades de hacerse del poder en las elecciones de este año.

Esa coalición integrada por políticos, medios de comunicación, ONGs, estudios de abogados, intelectuales, consultores, opinólogos, etc. ha demostrado una enorme versatilidad y capacidad de adaptación.

“En suma, Vizcarra y esa coalición se usaron y beneficiaron mutuamente y a ellos les ha ido muy bien mientras al Perú le ha ido muy mal.”

El ejemplo más cercano es el de Vizcarra, al que observaron con desconfianza pues llegó al poder aliado con el fujimorismo y desbancando a su jefe PPK, al que traicionó sin escrúpulos, y con el cual ellos ya se habían acomodado. Pero muy pronto se aliaron con Vizcarra y se olvidaron de PPK.

Fue una alianza de intereses, como toda coalición. Destruyeron a la oposición, cerraron ilegalmente el Congreso, usaron descaradamente el sistema judicial para perseguir a los adversarios y protegerse ellos -sobre todo a Vizcarra- y concentraron el poder. Se siguieron beneficiando impúdicamente de la publicidad estatal, de los puestos públicos, las consultorías, etc. que es finalmente la argamasa que une a la coalición.

En suma, Vizcarra y esa coalición se usaron y beneficiaron mutuamente y a ellos les ha ido muy bien mientras al Perú le ha ido muy mal.

El resultado para el país ha sido calamitoso. A lo señalado al principio se ha añadido el desenfreno populista, tanto del Congreso que la coalición vizcarrista le regaló al país, como del Gobierno (el actual y el anterior), y el incentivo a que turbas violentas se apoderen de calles y carreteras, sumado por supuesto al maltrato a la Policía Nacional por Sagasti y sus secuaces.

Hoy día la probabilidad de que esta misma coalición gane las elecciones -por las buenas o por las malas- es muy alta. Es decir, por lo menos cinco años más de lo que hemos vivido en el último tiempo: pésima gestión gubernamental, mucha corrupción y progresiva destrucción de los pilares del crecimiento económico de las últimas décadas.

Los más izquierdistas dentro de esa coalición son los que más avanzan, tienen iniciativas y decisión. Y sinvergüenzas como Vizcarra no tienen problema en sumarse a ellos. Por ejemplo, ahora también quiere una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitución. (“La República”, 2/1/21).

Todavía hay posibilidad de detenerlos e impedir que terminen de arruinar el país. No será fácil, pero hay que intentarlo y sumar fuerzas para ello.