Martes, 27 Octubre 2020

OBISPO VALIENTE MARCHA AL FRENTE DE SUS FELIGRESES PIDIENDO SE ABRAN LOS TEMPLOS

 
EJEMPLO A IMITAR:
LA IGLESIA MILITANTE
QUE DA LA LUCHA


Las restricciones de San Francisco al culto público siguen siendo de las más estrictas del país.

«¿Una persona a la vez en esta gran catedral para rezar? Qué insulto. Esto es una burla. Se están burlando de vosotros, y aún peor, se están burlando de Dios», dijo el arzobispo.

«Durante meses he suplicado a la ciudad en vuestro nombre, abogando por vuestra necesidad del consuelo de la Misa, y del consuelo que deriva de la práctica de vuestra fe y la conexión con vuestra comunidad de fe. El Ayuntamiento nos ignoró», dijo el arzobispo Salvatore Cordileone en su homilía en una Misa al aire libre que tuvo después de las procesiones.

«Me ha quedado claro que simplemente no les importamos... Hemos soportado pacientemente un trato injusto durante mucho tiempo, y ahora es el momento de reunirnos para dar testimonio de nuestra fe y de la primacía de Dios, y decírselo al Ayuntamiento: ¡No más!»

En contraste, los hoteles de San Francisco están completamente reabiertos; los gimnasios interiores están programados para reabrir al 10% de su capacidad; y la mayoría de las tiendas minoristas están autorizadas a operar al 50% de su capacidad, mientras que los centros comerciales están restringidos al 25%.

La archidiócesis dispuesto que los feligreses llevaran pancartas durante las procesiones; 100 en inglés, 15 en español y 5 en chino que decían: «Son servicios esenciales: Liberen la Misa!»

«La ley más alta es el amor a Dios y el amor al prójimo, y esa ley tiene que tener prioridad sobre la ley del estado hecha por el hombre cuando el gobierno nos pide que demos la espalda a Dios o a nuestro prójimo necesitado», señaló.

«Ahora en San Francisco, todos nosotros aquí estamos siendo puestos al final de la línea. No importa cuán ricos o pobres, no importa si son recién llegados o provienen de familias que han estado aquí por muchas generaciones, es nuestra fe católica la que nos une, y es por nuestra fe católica que se nos pone al final de la fila».