Miércoles, 21 Octubre 2020

PANDEMIA DEL COVID HA EXACERBADO LA CRISIS EN VENEZUELA. NO HAY COMIDA NI PARA LAS MASCOTAS

 

La pandemia ha exacerbado la crisis del país. Según Rodrigo Agudo, director de la asociación civil Red Agroalimentaria de Venezuela, asegura que «la mortandad por hambre está empezando”. “Estamos entre las cinco naciones con hambruna que registra la ONU»

Con un salario mínimo de menos de 1 dólar (Bs. 400.000) no se alimenta ni a las mascotas. Esa es la realidad de Venezuela, un país petrolero donde la gente muere por hambre.

Según un reportaje realizado por la Prensa de Lara, expertos aseguran que en los últimos seis años la mortandad por hambre se ha incrementado.

Pero en 2020 con la pandemia el caos se exacerbó, así lo asegura Rodrigo Agudo, director de la asociación civil Red Agroalimentaria de Venezuela, quien indica que «la mortandad está empezando, hay hambruna».

«Venezuela está entre las cinco naciones con hambruna que registra la Organización de Nacionales Unidas”.

Los otros cuatro países, “la República Democrática del Congo, Sudán, Yemen y Afganistán están en esta situación porque registran una guerra civil».

En Latinoamérica, dice Aguro, el país registra niveles de pobreza por encima de Haití, El Salvador y Guatemala.

Historia de una debacle

Rodrigo Agudo explica que la paralización de la producción, la escasez de combustible y la caída de las importaciones de insumos y materia prima agrícola, lo que ahora exhiben los anaqueles de abastos y supermercados es tan sólo el 20% de los productos que debería consumir la población.

“Paradójicamente no se registra escasez de alimentos, porque sólo el 10% de la gente tiene el salario para pagarlos. El resto vive en pobreza extrema, ya no sobreviviendo, sino muriendo”, dijo.

Precisa que llegamos a esta situación por la política equivocada que el gobierno ha tenido desde el 2000.

«Política de agredir a la inversión privada que es la que generaba riqueza, y pensar que la bonanza petrolera iba a ser eterna”.

“La ideología basada en el populismo colapsó en 2014 y a partir de 2015 se ha desatado una crisis progresiva que ocasionó la hambruna», comentó.

Venezuela que tuvo excedentes en ingresos petroleros hasta 2008, pudo abastecer el 65% de los alimentos que consumía.

El 35% restante era importado, pagado con renta petrolera y buena parte con capital privado, recalca.

Giro de 180 grados en 2014

Insiste que esa realidad dio un giro de 180 grados en 2014, año en el que el gobierno no pudo seguir endeudándose a través del financiamiento externo para pagar el gasto público.

Es allí cuando inicia el descalabro de la economía, que comenzó a hacer estragos en la calidad de vida del pueblo.

«La política de intervención del sector privado tras haber expropiado más de 6 millones de hectáreas productivas y de nacionalizar empresas, se agotó”.

Además, “en 2015 no pudieron mantener el gasto fiscal, ni garantizar la importación de alimentos que ya no producía el campo venezolano por falta de incentivos financiero y confianza, y fue cuando apareció el desabastecimiento”.

“Había el producto, pero la gente ya no podía escoger entre varias marcas», dijo.

En 2016 el especialista, indicó que el país vivió una fuerte escasez de productos de primera necesidad, se originaron las largas filas de personas fuera de los supermercados y las empresas siguieron bajando disminuyendo su operatividad.

«Llegamos al 2017 y la escasez se convirtió en hambre. La población en vez de comer tres veces al día comía dos veces o una vez para rendir lo poco que tenía».

«Empezó la hiperinflación en el país que no le permitía a quienes ganaban salario mínimo pagar los alimentos necesarios», mencionó.

Los años 2018 y 2019 fueron de caos total. Afirma que la gente ya no comía una o dos veces al día, sino un día sí, otro no, es decir, el país dejó de consumir los requerimientos mínimos de alimentos.

«De 63 gramos de proteína que cada persona requiere consumir al día, tan sólo los venezolanos están comiendo 20 gramos, y de 2.200 calorías estamos consumiendo menos de 1.200», resaltó.