Miércoles, 21 Octubre 2020

SEGÚN ECONOMISTA NO HABRÁ SEGUNDA OLA PORQUE 50% DE LA POBLACIÓN PERUANA YA TENDRÍA COVID-19

 

El economista sostiene que el 50% de la población peruana ya estaría contagiada con el COVID-19, con ello la recuperación de la economía sería más rápida que la esperada.

La semana pasada en una columna publicada en este diario, el economista Waldo Mendoza, afirmaba que setiembre iba a ser recordado como el mes del quiebre de la curva de infectados con COVID-19 en el Perú.

Es consciente de que su lectura puede ser refutada por los epidemiólogos, pero cree que la tendencia estadística de la caída de casos es irreversible.

¿Cómo ve la situación epidemiológica y económica del país?

En la foto de mitad de año o en la foto de julio aparecemos en los temas de salud y economía como los peores del mundo, pero en la foto de fin de año no va a ser así, ni en salud ni en economía.

¿Qué razones hay para esto?

La razón fundamental tiene que ver con las sorpresas que nos han dado las cifras de la evaluación de la epidemia. En términos generales, la epidemia en el Perú se va a contener antes de lo que se pensaba y como las políticas de aislamiento físico como las cuarentenas han estado asociadas a la gravedad de la epidemia, viendo las cifras de setiembre y hacia adelante y que la epidemia está en retirada, las políticas de distanciamiento físico y de cuarentenas focalizadas van a relajarse sustantivamente.

¿Eso impacta en la economía?

Las actividades económicas van a comenzar a operar casi normalmente antes de lo pensado.

¿Cómo explica que el COVID-19 está en retirada?

Uso dos indicadores que utilizan los epidemiólogos. Existe un problema de subregistro de muertos e infectados con COVID-19, por eso es que en el Perú y el mundo los especialistas recurren al número total de fallecidos por toda causa y ese reporte lo tenemos en el Sinadef.

¿Qué dicen esos números?

Que en los meses normales, preCOVID-19, enero, febrero, marzo y hasta abril, el número diario de muertos era aproximadamente de 320 que debió mantenerse sin la pandemia. Pero a partir de abril hay un salto impresionante en el número de fallecidos y como no hubo otras desgracias distintas al COVID-19, este incremento es por dicho virus.

¿Qué tan fuerte es este incremento?

Cuando uno mira el gráfico de la evolución de muertes por toda causa de muertes reportado por el Sinadef, es una cosa impresionante. Hasta abril el número de muertos diarios es de 320, empieza a subir y alcanza un primer pico de 972 muertos diarios en junio, es decir, 600 extras por día y eso es esencialmente COVID. Luego baja a 850 hacia finales de la cuarentena rígida. Con la reapertura de la economía hay un nuevo salto y alcanza su pico máximo el 3 de agosto con 1,042 muertos por día. Luego de ese día se produce una reducción rapidísima y casi no deja de bajar con una pendiente muy acentuada. La última cifra disponible dice que hay 412 muertos por día que está cercana a los 320 de tiempos normales. Hay una caída radical del número de muertos por COVID-19.

¿La cifra tiene correspondencia con los números oficiales?

Sí. Estamos observando una caída muy fuerte en el número de infectados y fallecidos por COVID. Es la misma tendencia, solo que en números cuantitativos, de fidelidad de información la del Sinadef es muchísimo más verosímil. Incluso si uno ve el número de camas ocupadas en UCI, también ha bajado radicalmente. Ha habido un quiebre, una ruptura estructural en la tendencia de la epidemia.

¿Por qué se produce esta caída?

Tenemos que ir a la teoría del famoso “factor R”, que es el número de personas a las que un infectado puede contagiar en promedio. Cuando es 2, dos contagian a cuatro, cuatro a ocho y el crecimiento es explosivo. Si el factor es 1, dos contagian a dos y el número de infectados diarios es constante. Si el R es menor que 1, por ejemplo 0.5, dos contagian a uno, uno contagia a medio, por lo tanto el número diario de infectados o fallecidos tiende a bajar hasta ser 0 en algún momento.

¿Por qué ha bajado el factor R?

Este factor depende de tres componentes: el tiempo que dura la infección que es el tiempo que se tendrá la enfermedad; está el factor reproductivo que es la velocidad del contagio de una persona a otra; y la acción del Gobierno como una cuarentena. A esto tienes que sumarle el porcentaje de la población que ya se contagió y está inmunizada.

¿Alguno tiene más peso?

El tiempo de la infección y el factor reproductivo son constantes. La intervención estatal se ha relajado, pero pese a ello en lugar de subir los casos han bajado. Con ello la hipótesis principal para la reducción es que un porcentaje grande de la población ya está infectada, es decir, está inmunizada. Por lo tanto la capacidad de reproducción del virus ha disminuido considerablemente.

¿Cómo se puede asegurar que prevalece la inmunidad masiva?

Hay varios estudios de seroprevalencia. Uno de ellos es el de Iquitos donde se encontró que el 70% es inmune, es decir ya no hay mucha población contagiable y el virus desaparece solito, que es lo que se conoce como inmunidad de rebaño. Esto no es porque en Iquitos sean más responsables o que funcionaron las políticas de confinamiento, sino que ocurrió algo así como la peste negra o la gripe española donde una parte importante de la población se contagió y murió, pero otra parte grande se inmunizó. Iquitos es una muestra de la desgracia nacional. No es una buena noticia porque quiere decir que como país hemos fracasado, hemos permitido que Iquitos desaparezca el virus al estilo de la gripe española o de la peste negra, es decir, el virus desapareció casi solito.

¿Lo de Iquitos puede suceder en todo el Perú?

Para el Perú no hay estudios. Hay uno que se hizo entre fines de junio y principios de julio, pero no fue de seroprevalencia, donde se encontró que en Lima y Callao el 25% de la población ya estaba infectada, sinónimo de inmunizada. El Minsa ya anunció que hará un estudio de seroprevalencia para el Perú este mes y allí sabremos la cantidad de personas inmunizadas en el país.

Entonces aún no se puede saber cómo va la inmunización en el país

Existe la literatura internacional y con esas mismas cifras podemos acercarnos. Hay un indicador que es el infection fatality rate (IFR) que es el número de muertos por COVID-19 entre el número de infectados total, que los estudios dicen que ese número está en 0.5, es decir que de 200 personas infectadas, uno se muere. Otro dato sale del número de muertos que se da por el exceso entre la situación normal y lo que se vio durante la pandemia, así tenemos que son 80,000 muertos que casi todos son por COVID-19 y no los 32,000 que reporta la cifra oficial.

¿Qué determinan esos datos?

Si hay 80,000 muertos por COVID-19 y la tasa de letalidad es de 0.5%, entonces, deben haber alrededor de 16 millones de personas infectadas, que es más o menos el 50% de la población total. Esta cifra coincide con el estudio que ya se hizo en Lima y Callao que si se toma el exceso de fallecidos hasta fines de junio, había 3,654 extras. Con el cálculo que hago en ese momento hubiera habido 7 millones de infectados, que es el 23% de la población total.

¿Esta cifra debería coincidir con la del Ministerio de Salud (Minsa)?

Me parece que los contagiados estará alrededor del 50% de la población. Eso significa que la posibilidad de que el virus siga expandiéndose es cada vez menor.

¿Nos alejamos de una segunda ola?

Como predicción, una segunda ola no va a haber. Matemáticamente es muy complicado que se revierta esta tendencia tendría que pasar que repentinamente nos volvemos hiperirresponsables o tendría que haber una apertura muy indiscriminada de actividades económicas, tendría que haber un suceso muy importante para que esta tendencia cambie. Habrá más infectados y este 50% va a seguir creciendo.

¿En cuánto tiempo podemos llegar al 70% de población contagiada?

Eso no lo sé, pero la velocidad a la que está bajando el número de muertos es impresionante y es la que me da este optimismo de doble lectura, una que dice que el virus está en retirada y podemos continuar con la reactivación y la otra que dice que esto fue casi igual que la peste negra y la gripe española.

¿Hay algún otro país que tenga esta tasa de contagios?

Con cargo al estudio de serorevalencia del Minsa, me parece que el Perú es uno de los países con la tasa más alta de infectados en el mundo. Eso es una pésima noticia porque estamos a punto de alcanzar la inmunidad de rebaño.

En Europa se está volviendo a las cuarentenas

Esos países van a volver a caer, Perú ya salió de eso. Por ejemplo, en Madrid hubo segunda ola porque su porcentaje de infectados era de entre 10% y 15% de la población y había un 85% aún susceptible. Se había parado la epidemia a punta de políticas inteligentes, pero los susceptibles estaban allí y con la reapertura los agarró. No es el caso del Perú, la posibilidad de una segunda ola es casi imposible. Lo único que cambiaría eso es que el virus no nos vuelva inmunes

¿Por qué fracasaron las medidas del Gobierno?

El Gobierno hizo todo lo que los manuales epidemiológicos recomendaban. Fuimos de los primeros en tener cuarentena rígida y donde la gente ya andaba con mascarilla. E incluso en políticas macroeconómicas hubo un incremento del gasto público y un programa de garantías como Reactiva y pese a ello las cifras fueron malas. La explicación va mucho más allá de lo que hemos hecho. Ponemos a Ángela Merkel como presidenta y los resultados no hubiesen sido sustancialmente distintos.

¿Alguna explicación?

Uno es que la fracción de la población autoempleada o informal es de las más altas en América Latina, solo nos ganan Bolivia y Haití. Ellos no viven de ingreso mensual sino del día a día y cuando el ingreso diario desaparece con la cuarentena, cómo vas a sobrevivir si no es trabajando e incumpliendo con las normas del distanciamiento. Además, el sistema de salud es de los peores en América Latina. El grado de inclusión financiera es de los más bajos de la región. Hay un montón de indicadores estructurales que nos dicen que este es el resultado que podíamos esperar.

Aceleración de la economía

¿Si no se avizora segunda ola, la reactivación puede ser más rápida?

Sí, las actividades económicas pueden reiniciarse incluso más rápidamente de lo que se pensaba, porque el peligro del rebrote es muy pequeño.

Quiere decir que la economía puede ir mejor

En términos macroeconómicos las cifras de enero a julio han sido un desastre, con la cifra de caída más alta del mundo de 16%. Hasta mediados de agosto, Perú era un apestado en el escenario mundial porque era un país con la mayor caída del PBI, mayor número de infectados y de muertos por millón de habitantes. El 90% de la caída de la economía se explica por la cuarentena. Pero ahora la recuperación va a empezar antes de lo esperado.

El escenario económico es más positivo entonces

La ´reducción de estas cifras dramáticas seguirán en los próximos meses. Incluso en el 2021 podría ser mejor de lo que se esperaba. Allí la discusión será qué porcentaje del aparato peruano ha sido dañado por el COVID-19, qué porcentaje de empresas quebraron. Si esa cantidad es grande, entonces la recuperación no será rapidísima. Pero son pocas, la recuperación vendrá muy rápido.

¿Y la demanda?

Es un tema que se tendrá que ver. Se resolverán los problemas de oferta pero seguirán los de demanda, aunque no será dramático.

Si lo que dice se cumple, entonces la vacuna no tendría mucho sentido

Conceptualmente, la vacuna llega a mediados del 2021, cuando casi todos los peruanos estemos infectados. Si eso significa estar inmunizados, la vacuna llegará tarde.