Desde 2010, L’Observatoire de la Christianophobie (Observatorio de la Cristianofobia), con sede en París (Francia), ha documentado incidentes anticristianos en todo el mundo. Mes a mes, por medio de un mapa interactivo, los ha categorizado en seis tipos: incendio provocado, asesinato, vandalismo, robo, bombardeo y secuestro.

Tras el incendio del sábado en Nantes, la organización ha informado acerca de varios incidentes en Francia menos difundidos, que incluyen la destrucción de un crucifijo en la Île-d’Arz en Bretaña, el daño a pinturas en una iglesia en Auxerre y la decapitación de una estatua de la Virgen María en Montaud.

Los incidentes anticristianos han aumentado en un 285% entre 2008 y 2019

 

 

 

El Ministerio del Interior francés registró 996 actos anticristianos en 2019, un promedio de 2,7 por día, aunque se estima que la verdadera cifra puede ser mayor, dado que los funcionarios no cuentan los incendios de causas indeterminadas.

El director de investigación en el Instituto Acton, Samuel Gregg, indicó a CNA -agencia en inglés del Grupo ACI- que esta serie de incidentes ha obligado a las autoridades francesas a abordar el tema abiertamente.

Por su parte, el director del Observatorio sobre la intolerancia y la discriminación contra los cristianos en Europa (OIDACE) en Viena, Ellen Fantini, señaló que si bien los incidentes anticristianos registrados oficialmente se han mantenido estables en los últimos dos años (1,063 en 2018 y 1,052 en 2019), estos realmente han aumentado en un 285% entre 2008 y 2019.

Además, explicó que es complicado afirmar la razón sobre el aumento de estos ataques, sin embargo, se puede ver una relación entre el número de ataques contra iglesias y el aumento de los movimientos radicales.

En China, según publica Religión en Libertad, Asia News está realizando una encuestra entre fieles que viven día a día la fe en un periodo que ha coincidido con un recrudecimiento de la persecución por parte del régimen comunista de Xi Jinping.

"Por las buenas o por las malas, su objetivo era someternos para que obedezcamos a sus palabras", explica María, una católica del Norte de China: "La bandera flamea en el campanario, junto a la cruz, como si quisiera reemplazar la luz de la cruz". En los últimos tiempos se ha hecho obligatoria la exhibición de la bandera china (que es una bandera de Partido, con la hoz y el martillo) y del retrato de Xi Jinping. Se ha prohibido que haya menores de edad en los templos, para dificultar su formación cristiana. Y, con el pretexto de la pandemia, los controles se han reforzado con amenazas de clausura si no se respetan estrictamente todas las normas.

Lo confirma Teresa desde el sureste del país, donde "el gobierno envía personal a las iglesias para controlar. Algunos se colocan delante de la entrada, otros se sientan en las filas del fondo y otros merodean: su objetivo es ver el funcionamiento de la iglesia y sus actividades... Cuando ven niños pequeños o en edad escolar que quieren ingresar, sean alumnos de primaria o de niveles superiores, los obligan a volver a casa, y les impiden permanecer en la parroquia. Está estrictamente prohibido organizar cursos de catecismo para menores de edad; incluso clausurado las aulas: en resumen, ¡hay gran desolación por todo esto!".

Es frecuente que las autoridades reúnan a los sacerdotes para impartir cursos de formación, y que empujen a los sacerdotes subterráneos a inscribirse en la Asociación Patriótica; los arrestan y los conducen a lugares secretos para cambiar su mentalidad

Por su parte, Francisco, un sacerdote del noreste, ratifica que "luego de la firma del Acuerdo sino-vaticano, las políticas religiosas de nuestra diócesis no solo no se han flexibilizado, sino que se han vuelto aún más restrictivas. Es frecuente que las autoridades reúnan a los sacerdotes para impartir cursos de formación, y que empujen a los sacerdotes subterráneos a inscribirse en la Asociación Patriótica; los arrestan y los conducen a lugares secretos para cambiar su mentalidad... Antes del Acuerdo, algunas parroquias todavía podían celebrar misas en las casas de los fieles; en cambio, con el Acuerdo, se han clausurado los lugares de oración para uso temporal; los fieles que alojan las misas reciben amenazas, son arrestados y deben pagar multas, y se los obliga a firmar un documento en el cual prometen que ya no recibirán más sacerdotes. Además, con el Acuerdo, los obispos de las diócesis subterráneas son arrestados ilegalmente. La Iglesia y su fe se enfrentan a mayores dificultades".

Pero nunca pierden la fe y la esperanza, como dejan claro estas palabras de María: "En lo que respecta al Acuerdo, quiero creer que el Papa quiere luchar por nosotros, para garantizarnos un espacio un poco mayor. Pero todo esto no les impide querer controlar todo. No sé si la situación hubiera sido peor sin el Acuerdo. Quizás sí. Pero hay algo que es cierto: con el Acuerdo, la situación no ha mejorado. Nunca pensé que el Papa o que cualquier otra persona de la Iglesia podría comprender o hacerse cargo de todo lo que debemos soportar. Pero estoy segura de que con la oración de la Iglesia entera, Jesucristo nos salvará".

Un día más nos llegan noticias desde Pakistán. Una corte del país reconoció como menor de edad a Huma Younus, una católica que fue secuestrada en 2019, obligada a convertirse al islam y a casarse con su secuestrador Abdul Jabbar cuando ella tenía 14 años.

Según publica Aciprensa, en su cuenta de Twitter, ACN Italia informó este 22 de julio que una corte en Pakistán “ordenó que el secuestrador y los cómplices comparezcan” ante el tribunal en Karachi.

Que el tribunal de Karachi haya reconocido a Huma como menor es importante porque permite seguir el proceso contra el secuestrador y sus cómplices.

Lamentablemente, “los cristianos en su mayoría son analfabetos y no conocen sus propios derechos” y además, “son demasiado pobres para soportar los gastos legales para llevar el caso a los tribunales”, explicó Yabassum Yousaf, la abogada de Huma a ACN en el 2019

En marzo, la madre de Huma, Nagheeno Younus, advirtió que los jueces anteriores estaban esperando “que el tiempo pase hasta que [Huma] cumpla 18 años, para que puedan cerrar el caso”.

 “Cada año cerca de mil niñas y mujeres cristianas e hindúes son secuestradas del mismo modo en Pakistán. A esto se añade la ausencia de tutela por parte de las autoridades judiciales, que a menudo están influenciadas por la presiones sociales”, dijo en junio Alessandro Monteduro, director de ACN en Italia.

Lamentablemente, “los cristianos en su mayoría son analfabetos y no conocen sus propios derechos” y además, “son demasiado pobres para soportar los gastos legales para llevar el caso a los tribunales”, explicó Yabassum Yousaf, la abogada de Huma a ACN en el 2019. Por ello, “los secuestradores lo tienen fácil, a menudo incluso los mismos agentes de policía, además de desanimar a los padres, indican a los secuestradores escapatorias legales”, añadió.