Miércoles, 12 Agosto 2020

TRAS 90 DÍAS DE EMERGENCIA SE HAN REGISTRADO 636 CASOS POSITIVOS DE COVID-19 Y 47 FALLECIDOS EN PENALES DE 5 REGIONES

Coronavirus en Perú. Cuando inició el estado de emergencia, los penales seguían en el mismo lugar de siempre, con los mismos problemas de siempre. Nadie prestó demasiada atención, sino hasta cuando la bomba de tiempo empezó a explotar.

 

Los motines, los intentos de fuga y las muertes empezaron a escribirse en los titulares de cada mañana. La llegada del COVID-19 empezó a estremecer las cárceles, sobre todo en el norte del Perú.

Evadiendo todo tipo de control, los internos marcaron al teléfono de las redacciones clamando por ayuda, pidiendo que no los dejen morir, llamando para hacernos recordar que también viven en el mismo país.

Aunque hayan perdido su libertad por cometer un delito, basta la condición de ser humano para que el Estado cumpla su rol garante de derechos. Deben cumplir su condena, pero no ser dejados morir a su suerte.

Noventa días después, la situación parece estar más calmada. Se buscaron ambientes dentro de la cárcel para aislar a los presos con síntomas asociados al coronavirus, se emitieron normas para deshacinar los penales, se desinfectaron las celdas y se empezaron a tomar pruebas rápidas.

 

La pandemia golpeó más fuerte al norte del Perú, los establecimientos penitenciarios ubicados en cada una de estas cinco regiones no fueron la excepción.

¿Cuáles son las cifras?

Infografía sobre el detalle de contagios en los penales del norte.

 

En lo que va de la emergencia, según información proporcionada por el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) se han detectado 636 internos contagiados, de los cuales 47 murieron sin tener la oportunidad de volver a ver a sus familias (ver infografía).

Las estadísticas tomadas hasta el 13 de junio indican que un número importante de reos logró vencer la enfermedad (342), pero muchos todavía deben recuperarse en improvisados ambientes de aislamiento (230) o en una cama de hospital (14). De acuerdo a los números, la población carcelaria del penal El Milagro (Trujillo) fue la más afectada por los contagios, seguida por los establecimientos penitenciarios de Piura (ex Río Seco) y Chiclayo (exPicsi).

Cambio de estrategia

El vicepresidente del Consejo Nacional Penitenciario, Rafael Castillo Alfaro, explicó que el alto nivel de positividad de contagios de las regiones -como es el caso de Piura (27.7%)- tiene un impacto en el sistema carcelario, debido a que el virus se moviliza rápidamente sobre todo en penales donde el hacinamiento es una constante.

“Si bien la estrategia sanitaria es única y se implementa en todos los penales del país, la realidad de cada localidad y de cada penal es distinta. En muchos penales el virus no ha ingresado o ha sido mínimo. Esto obedece también al número de internos y al bajo hacinamiento que ha permitido un mejor control”, precisó.

El INPE cambió de estrategia. Ahora, los reos ayudarán a detectar los casos de COVID-19. Los resultados se verán pronto.