La mediocridad de Vizcarra quedó retratada la madrugada de ayer martes, luego que haciendo gala de impresionante arrogancia despidiese sonriente a su gabinete desde la puerta de palacio de gobierno. Estaba confiado en que –muy a su estilo- Cateriano engañase al Legislativo presentando un fantasioso plan de gobierno, atarantando a la representación parlamentaria con un programa de carácter quinquenal para apenas ocho meses de gobierno. Porque, amable lector, en abril del año entrante se realizan las elecciones. Y a partir de esa fecha, palacio pasa a ser un espectro desde donde ya no se gobierna. Exclusivamente se mantiene el statu quo hasta la llegada del electo jefe de Estado investido horas antes por el Legislativo. Recordemos. Este Congreso nació de la nadería de Vizcarra quien alucinó que cerrándolo y responsabilizando a la representación anterior por obstruccionista, ejecutaría aquella pantomima de convocar a elecciones parlamentarias para que ese mismísimo pueblo que votó por el anterior Legislativo eligiese uno nuevo, pero sumiso a Vizcarra. Y aquel pueblo le propinó una lección de Realpolitik a Vizcarra, enseñándole que pese a estar tan infra educado –además, siempre engañado por sus gobernantes- nunca vota como quiere el inquilino de palacio. Sobre todo si, como Vizcarra, es un inepto profesional que lo trampea, le promete, no le cumple y, encima, alardea de ser un gran gobernante. Usted no es un estadista, presidente Vizcarra. Es un ingeniero que inexplicablemente accedió a una plancha presidencial y, debido a circunstancias relacionadas a la corrupción, accedió accidentalmente a la presidencia. Entonces, cada vez que pretenda disimular sus tonterías, señor Vizcarra -endosándole a la oposición aquello de “miente, miente que algo queda”- será mejor que se mire usted en el espejo.

Punto aparte. La madrugada del martes el Poder Legislativo le negaba la confianza al efímero gabinete Cateriano. Otro fracaso más de Vizcarra. Esto se veía venir de lejos. Recordemos que Cateriano fue premier de Ollanta y Nadine Humala. ¿Les suena eso de “tengo luz verde de Nadine”, para comprar un satélite que costó varios millones de dólares? Sin la menor decencia, Cateriano persiguió, insultó y humilló a opositores del ladrón Humala; por tanto su nombramiento fue una provocación más de Vizcarra y una presuntuosa candidez suya. Por si fuera poco esta vez asumió el premierato con aires de grandeza, apañando sibilinamente las mendacidades de Vizcarra y confiando que lo apoyaría la izquierda a la cual sirviera como primer ministro humalista. Pero una vez capan al gato. ¡La confianza que pidió al Congreso era improbable! Porque el pueblo, representado por sus parlamentarios -por si lo ha olvidado Cateriano-, está indignado con Vizcarra, a pesar de los miles de millones de soles malversados por este gobierno en “publicidad” para que esa prensa corrompida ensalce su figura y compre encuestas fabricadas a la medida de palacio.

¡Vizcarra es el problema! El pueblo lo repudia por haberlo engañado con promesa tras promesa. ¡Todas incumplidas!

En ocho meses, lo único que podría hacer Vizcarra es empeorar la situación. Estas son las consecuencias de tener mamarrachos en palacio.