Miércoles, 21 Octubre 2020

FIELES SIGUEN PROTESTANDO POR CIERRE DE PARROQUIAS

 

Un grupo de feligreses católicos protestó en los exteriores de la Parroquia Santa Rosa de Lima, exigiendo la reapertura de templos y el reinicio de actividades litúrgicas.

Los fieles acompañaron su protesta con una serie de carteles reclamando que las actividades religiosas son obligaciones de un católico practicante.

«El culto a Dios es deber de todo creyente», se lee en una pancarta, mientras que en otra se aprecia «no queremos que nos dispensen de adorar a Dios».
 
VIDEO:

 
OBISPOS, NO LUCHEN CONTRA DIOS
Queridos amigos,
 
Vivimos tiempos en los que se ha instalado una inaudita tiranía que no reconoce derecho humano alguno. Lo más amargo: el mundo pagano y el mundo católico apóstata han sacado a Dios de su vida diaria, de sus leyes, de sus escuelas y universidades y de sus costumbres. Pero la tragedia de un mundo sin Dios va más allá de las autoridades civiles.
 
Hoy concluyó otro domingo en el que la diócesis de Lima, por disposición de su jerarquía, mantuvo las puertas de las iglesias cerradas, negando a la feligresía el acceso a la celebración del Santo Sacrificio del Altar.
 
Muchos son los católicos que creen que el ver la película de una misa en su computadora o su celular les compensa por su inasistencia al templo. Esto es un gravísimo error. Como bien advirtió hace poco el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, no existe tal cosa como una “misa virtual”. Si bien la misa que está siendo transmitida es válida para las intenciones por las que es celebrada, el ver la transmisión no sustituye la asistencia de los fieles que no están presentes.
 
El Resto Fiel de católicos verdaderos no olvida las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio de San Juan, capítulo 6, versículos 53 al 58:
 
“Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
 
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
 
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre la verdadera bebida.
 
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
 
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
 
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».
 
Son muchas las cartas que se han enviado a monseñor Carlos Castillo con numerosas firmas de fieles solicitando la apertura de las iglesias y el retorno a la vida sacramental plena, mas estas cartas no han recibido contestación alguna.
 
Animo por lo tanto a todos los grupos de católicos fieles a realizar actividades públicas mediante las cuales se reclame este derecho que nos corresponde como miembros de la Iglesia, a la vez que se eleven a Dios desde lo más profundo del corazón, e implorando la intercesión de nuestra Madre Inmaculada, Mediadora de todas las Gracias, las súplicas porque los corazones de nuestros obispos sean tocados y sus actos reflejen aquellos del Buen Pastor que no le cierra las puertas a sus ovejas, sino que da su vida por ellas.
 
Les adjunto unas fotos de la actividad que en tal sentido un grupo de católicos realizáramos el día de ayer sábado 27 de setiembre.
 
Muchos saludos y bendiciones,
Nancy